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Pieles atópicas: causas y cuidado

La dermatitis atópica, también llamada comúnmente eccema atópico, es una enfermedad de la piel que puede afectar el cuero cabelludo, la cara y el torso. Se trata de un trastorno funcional de las glándulas sebáceas, las cuales producen una hipersecreción de grasa, que causa prurito (picazón) y otorga a la piel un aspecto escamoso.
La piel atópica se presenta más frecuente en niños, alcanzando una prevalencia del 14% de los casos. Esta enfermedad se inicia antes del primer año de vida en más de 6l % de los afectados y su incidencia desciende con la edad, alcanzando sólo el 5% hacia los 12 años. El inicio de la dermatitis atópica en la edad adulta es muy poco común, aunque no descartable.

Causas
Según los especialistas, la aparición de la dermatitis atópica está ligada a múltiples factores. No obstante, cada uno de estos factores solo explica una predisposición a padecer una enfermedad de la cual todavía se desconocen las causas reales.

Genética: En un 50 a 70% de los pacientes con dermatitis atópica existen antecedentes de atopía personal o familiar. La atopía puede manifestarse como rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, asma bronquial, urticaria o como dermatitis atópica. Se conoce que, si uno de los padres es atópico, hay una probabilidad de 60% de ser atópico y de 80% si ambos progenitores son atópicos

Alergia: Las personas con eccema a menudo tienen antecedentes de condiciones alérgicas como asma, fiebre del heno o eccema. Casi siempre la enfermedad está relacionada con ciertas alergias ambientales: sensibilidad a ácaros del polvo, epitelio de animales y determinadas plantas, como cenizo o flor del olivo. Igualmente ciertos alimentos como los tomates o la leche de vaca pueden ser contraproducentes.

Estrés: La piel es un órgano de somatización y al ser el órgano más extenso del cuerpo está llamado a realizar primeras interacciones con el mundo que nos rodea. Cuando las situaciones cotidianas sobrepasan el nivel de tolerancia, interés o ansiedad que un individuo (niño o adulto) les presta normalmente, esta situación cotidiana se vuelve una situación de estrés y puede ser somatizada a través de reacciones fisiológicas en la piel.


Síntomas
Los síntomas de la dermatitis atópica son:
Picor todo el tiempo (incluso de noche).
Ampollas que supuran y forman costras.
Enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor de las ampollas.
Erupción cutánea. En niños menores de 2 años las lesiones de piel empiezan en las mejillas, los codos o las rodillas. Mientras que, en los adultos la erupción compromete con más frecuencia las superficies flexoras (internas) de las rodillas, los codos y tobillos (sobre todo).
Áreas de la piel secas y curtidas.
Pigmentación en la piel (piel anormalmente oscura o clara).
Áreas de la piel en carne viva (excoriación), debido al rascado.

Tratamiento
La consulta con un especialista, generalmente un dermatólogo, es esencial. el tratamiento de la dermatitis atópica debe comprender una estrategia basada en la educación/formación de los afectados sobre esta enfermedad tan compleja, en la eliminación de los agentes desencadenantes en los casos en que se determinen causas alérgicas, en los cuidados cosméticos de la piel y en tratamiento farmacológico.

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